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“Trabajo con paciencia, respeto y discreción”: saca piojos a domicilio en Cipolletti

Dámaris encontró una particular salida laboral: ofrece un servicio de extracción de piojos y liendres a domicilio. La idea nació de una experiencia familiar que arrastra desde su infancia y que ahora convirtió en un emprendimiento.

Hay tareas que nadie quiere hacer y que, sin embargo, forman parte de la vida cotidiana. Una de ellas es lidiar con los piojos. En Cipolletti, Dámaris encontró allí una oportunidad laboral y puso en marcha un particular servicio: revisa el cabello, retira piojos y liendres y ofrece atención a domicilio.

La propuesta surgió de una habilidad que conoce desde hace años. Antes de pensar en convertirla en un trabajo, Dámaris ya tenía experiencia ayudando a familiares, amigos y conocidos con la pediculosis.

En diálogo con LM Cipolletti, contó que la idea tomó forma mientras cuidaba a los hijos de un familiar. Volvió a sentarse a revisarles el cabello y a retirar los piojos con peine fino. La reacción de su cuñado, que reconoció que no podía hacerlo porque le daba impresión, terminó de darle forma a la posibilidad de ofrecer el servicio.

Dámaris tardó una semana en animarse a publicar la propuesta en redes sociales. Tenía dudas sobre cómo sería recibida y temía las críticas. Sin embargo, según contó, la respuesta fue positiva: recibió felicitaciones, consultas y hasta sugerencias para promocionarse en jardines y escuelas.

Una habilidad que nació en la infancia

Detrás del emprendimiento hay una historia familiar que explica por qué Dámaris sabe hacer una tarea que para muchos resulta incómoda.

Cuando tenía ocho años perdió a su papá en un accidente laboral. Hasta ese momento, era él quien se encargaba de sacarle los piojos cuando aparecían.

Después de su muerte, una tía tomó esa tarea y también le enseñó a hacerlo por sí misma. Desde entonces, Dámaris comenzó a encargarse de su propio cabello y, con el tiempo, también ayudó a su hermano menor, a los chicos que cuidaba como niñera y a los hijos de sus amigas.

Lo que durante años fue una práctica familiar terminó convirtiéndose en una herramienta para generar ingresos.

“Trabajo con paciencia, respeto y discreción”, explicó Dámaris a LM Cipolletti al describir la forma en que lleva adelante el servicio.

Cómo funciona el servicio

La propuesta consiste en una revisión minuciosa del cabello y la extracción de los piojos y de la mayor cantidad posible de liendres mediante peine fino.

Dámaris realiza el trabajo tanto en su casa como a domicilio, principalmente en Cipolletti y zonas cercanas. Para lugares más alejados aplica un adicional correspondiente al traslado.

Los precios informados son de $10.000 para pelo corto y $15.000 para pelo largo en su casa, mientras que la atención a domicilio cuesta $20.000 para pelo corto y $25.000 para pelo largo.

También ofrece promociones para grupos: dos personas pagan $15.000 cada una; tres, $13.000 cada una; y cuatro, $10.000 cada una.

Las consultas y reservas se realizan al 2995 21-3912.

Una tarea que puede repetirse

La extracción permite eliminar los piojos presentes en el momento de la revisión, pero no garantiza que no vuelva a producirse un contagio.

Por ese motivo, Dámaris recomienda realizar un nuevo control entre los 7 y 10 días posteriores al primer procedimiento.

La pediculosis es especialmente frecuente entre niños en edad escolar y el contagio se produce principalmente mediante el contacto directo cabeza a cabeza. Los piojos no saltan ni vuelan, sino que pasan de una persona a otra a través del contacto cercano.

También se recomienda evitar compartir elementos personales como peines, gorros, broches y otros accesorios para el cabello.

Más que un trabajo, una forma de ayudar

La aparición del emprendimiento también llevó a Dámaris a reflexionar sobre los prejuicios que rodean a esta problemática.

Después de contar su propuesta en redes sociales recibió comentarios que responsabilizaban especialmente a las madres por la presencia de piojos en sus hijos. Ella respondió que no siempre se trata de falta de voluntad o de cuidado.

Hay familias atravesadas por jornadas laborales extensas, cansancio, falta de redes de apoyo o situaciones personales que hacen difícil ocuparse de cada tarea cotidiana.

Su propia historia familiar es parte de esa mirada. Aquello que comenzó cuando era niña como una necesidad terminó enseñándole una habilidad que hoy utiliza para ayudar a otras personas.

Así, entre peines finos, controles y visitas a domicilio, Dámaris encontró una forma poco convencional de generar ingresos en Cipolletti. Un oficio que probablemente pocos hubieran imaginado, pero que responde a una necesidad tan cotidiana como incómoda.

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