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El granizo destruyó la cosecha y ahora los galpones del Alto Valle se sostienen con fruta de Chile
Una empresa frutícola rionegrina recurrió por primera vez a manzanas chilenas trasladadas a granel para mantener en funcionamiento su galpón de empaque en Cinco Saltos tras una temporada devastada por el granizo.
La temporada frutícola más castigada de los últimos años dejó sin materia prima suficiente a los galpones de empaque del Alto Valle. Dole National Company procesó en su planta de Cinco Saltos un primer lote de 60 bines con manzanas provenientes de Chile, en una operación sin antecedentes en la región: hasta ahora, la fruta trasandina llegaba ya embalada en cajas, no a granel para ser empacada en suelo rionegrino.
La decisión de la empresa fue directamente impulsada por el impacto del granizo. Durante la primavera y el verano de la temporada 2025-2026, varios episodios severos afectaron el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, reduciendo tanto el volumen como la calidad de la producción de peras y manzanas. A esos golpes climáticos se sumaron problemas de polinización registrados al inicio del ciclo, que ya habían comprometido el arranque de la campaña.
Antonio Bianco, director de la compañía, explicó que la prioridad fue mantener activo al personal del galpón. La escasez de fruta de primera categoría —la que permite complementar y sostener el flujo de trabajo del empaque— fue el factor determinante. La empresa tramitó la autorización sanitaria correspondiente con anticipación para poder concretar la operación.
Lo que resulta inédito no es la procedencia del producto: manzanas chilenas se importan desde hace años, pero siempre llegaron al país ya procesadas y empacadas. La novedad es que ahora ingresan en bines —grandes contenedores a granel— para ser seleccionadas, clasificadas y embaladas directamente en instalaciones locales, generando trabajo en la planta rionegrina.
La magnitud del daño en la región queda en evidencia con los datos oficiales: las exportaciones de peras y manzanas desde Río Negro y Neuquén cayeron durante el primer trimestre de 2026, con mermas que en el caso de las manzanas se estimaron en torno al 35 a 40% respecto de una temporada normal. Más de 2.500 hectáreas y 478 productores fueron alcanzados por las tormentas, según los relevamientos realizados para la declaración de emergencia climática provincial.
El gobernador Alberto Weretilneck firmó el decreto de emergencia, lo que habilitó gestiones ante el Gobierno nacional para diferir cargas sociales e impuestos, un alivio parcial para un sector que también reclama créditos de largo plazo para financiar malla antigranizo y riego por aspersión —las herramientas que Chile, Sudáfrica y Nueva Zelanda ya incorporaron para proteger su producción.
Si el primer lote resulta exitoso, la empresa planea continuar con nuevos envíos desde el país vecino para sostener la actividad hasta que la próxima campaña permita recuperar los niveles habituales de producción local.