La Cámara de Diputados de la Nación abrió sus puertas este miércoles 8 de abril con un único objetivo para el oficialismo: convertir en ley la reforma a la Ley de Glaciares. A las 15:14, el tablero marcó los 129 diputados necesarios para dar inicio al debate, en lo que representa la primera sesión ordinaria del período legislativo.
El quórum fue posible gracias a una alianza entre La Libertad Avanza, el PRO, la Unión Cívica Radical, bloques provinciales y un sector del peronismo vinculado a gobernadores de provincias mineras como San Juan, Salta, Jujuy y Catamarca.
¿Qué cambia con la reforma?
La iniciativa —que ya cuenta con media sanción del Senado— redefine el alcance de la protección de los glaciares y del ambiente periglacial. En términos simples: limitaría la protección solo a las geoformas que demuestren científicamente una función hídrica relevante, y trasladaría parte de las decisiones a las provincias.
Quienes la impulsan sostienen que la ley actual frena el desarrollo productivo y que la reforma permite equilibrar la protección ambiental con el crecimiento minero. El diputado de LLA Nicolás Mayoraz argumentó que «la protección ambiental y el desarrollo sustentable son posibles» bajo esta nueva norma.
La otra mirada: «No hay margen de error con el agua»
Las voces en contra son contundentes. La licenciada en gestión ambiental Nadia Lavroff, referente de la asociación civil Futuro, advirtió que la modificación «dejaría las decisiones en manos de criterios políticos de cada provincia, que no están preparadas técnica ni científicamente».
«El agua que abastece a siete millones de argentinos no tiene margen de error», sostuvo Lavroff, quien además denunció que la reforma viola principios constitucionales de derecho ambiental y que más de 100.000 personas que se inscribieron en la audiencia pública «no fueron escuchadas».
Desde el Congreso, la oposición fue igual de dura. La diputada Gabriela Estévez (Unión por la Patria) preguntó: «Si les damos la explotación de los glaciares, ¿qué les va a quedar a las generaciones futuras? Lo que les va a quedar es nada, absolutamente nada.»
El diputado Martín Lousteau también anunció su voto en contra: «Equivocarnos acá afecta el futuro y a millones de habitantes.»
Tensión política y protestas afuera
La sesión no estuvo exenta de turbulencias. Desde la oposición se intentaron instalar nueve pedidos de apartamiento del reglamento, todos rechazados. También fracasó una moción para incorporar al debate el caso de la criptomoneda $LIBRA y el cuestionado crecimiento patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Afuera del Congreso, organizaciones ambientalistas marcharon desde Avenida 9 de Julio hasta el edificio legislativo. En algunas ciudades del país se registraron incidentes entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
¿Qué viene ahora?
Con más de 60 oradores anotados y un debate que se proyecta entre 11 y 12 horas, la votación final está prevista para la madrugada del jueves. El oficialismo estima entre 130 y 135 votos a favor. Si el proyecto se aprueba, quedará convertido en ley sin necesidad de volver al Senado.
Lavroff anticipó que, en ese caso, el camino será judicial: «Ya hay amparos en marcha. Esta reforma no cumple con la Constitución ni con los mecanismos de audiencia pública.»