Producción +
USD 30.000 millones enterrados en el suelo argentino
Seis megaproyectos posicionan al país como la sexta potencia mundial del mineral más buscado de la transición energética. El Pachón, el yacimiento más grande del país, ya inició su campaña de exploración 2026.

La Argentina tiene en el subsuelo el boleto para convertirse en una de las principales potencias mundiales del cobre. Un informe de la Secretaría de Minería confirma que nueve proyectos avanzados, con inversiones estimadas que superan los USD 30.000 millones, posicionan al país como un actor central en la economía global de la transición energética. El escenario se desarrolla principalmente en Cuyo y el NOA, con San Juan como epicentro.
El mercado global que Argentina quiere capturar
La demanda mundial de cobre refinado llegó a 28,6 millones de toneladas en 2024 y se proyecta un crecimiento del 30% hacia 2035. Ya no son solo los cables y la construcción los que mueven la aguja: los vehículos eléctricos, las energías renovables y la infraestructura para inteligencia artificial redefinen la curva de consumo global.
Estados Unidos deberá importar cerca del 60% de su cobre refinado. India crece a un ritmo del 3,3% anual. China seguirá siendo el motor dominante del mercado.
Seis proyectos para redefinir el mapa minero
El Pachón (San Juan), operado por Glencore, encabeza la lista con una inversión estimada de USD 10.400 millones y una vida útil de 24 años. Es también el mayor reservorio de cobre del país y uno de los cinco más grandes del mundo, con más de 6.000 millones de toneladas identificadas desde los años ’70.
En lo inmediato, Glencore invertirá USD 18 millones entre enero y abril de 2026 en una campaña de exploración que incluye 44 sondajes y 25.000 metros lineales de muestras. Ya opera con 180 trabajadores directos y prevé llegar a 250 en el pico de actividad, más 300 puestos generados por contratistas. Más del 78% son sanjuaninos.
📸 [Sugerencia multimedia: foto aérea del yacimiento El Pachón en la cordillera — disponible en archivos de la Secretaría de Minería]
El segundo gran bloque es el Distrito Vicuña, que integra Josemaría y Filo del Sol en San Juan, desarrollado por Lundin Mining y BHP con una sinergia transfronteriza con Chile. El CAPEX combinado de primera etapa supera los USD 7.000 millones y podría escalar a USD 18.000 millones en una década.
Completan el mapa: Taca Taca (Salta), con USD 5.200 millones y una vida útil de 32 años proyectada a partir de 2030; Los Azules (San Juan), con respaldo de la automotriz Stellantis para producción de cátodos directos; y MARA (Catamarca), que Glencore desarrollará sobre la infraestructura histórica de la explotación Alumbrera.
Las cifras que cambian todo
La Secretaría de Minería estima que hacia 2035 Argentina podría superar el millón y medio de toneladas anuales de cobre, equivalente al 6,1% de la producción mundial. Eso ubicaría al país por encima de Estados Unidos, Indonesia y Zambia.
Las exportaciones del mineral podrían superar los USD 17.000 millones anuales, con impacto directo en las reservas del Banco Central. El marco que sostiene estas proyecciones combina la Ley de Inversiones Mineras con el RIGI.
En 2024, Argentina ya fue la sexta economía mundial en inversión exploratoria en cobre, con USD 200 millones, el doble que el año anterior.
El impacto que se viene
Si los plazos se cumplen, Argentina habrá triplicado su participación global en producción de cobre en apenas cinco años. El piso productivo sostenido durante las próximas tres décadas rondará el millón de toneladas anuales.
El desafío pendiente es agregar valor en origen: proyectos como Los Azules apuntan a producir cátodos en lugar de concentrados, lo que multiplicaría los márgenes y reduciría la dependencia de las refinerías asiáticas. La infraestructura logística —ferroviaria y vial— hacia los puertos del Pacífico y el Atlántico será determinante para que ese potencial se convierta en dólares reales.