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Tarifazo de Camuzzi en la cordillera: Lago Puelo y la comarca denuncian facturas impagables
De $40.000 a $140.000 en un mes: desde Lago Puelo denuncian que es injusto e impagable.
La Cámara de Comercio de Lago Puelo, en el noroeste de Chubut, denunció un incremento desbordado en las tarifas de gas natural que triplicó los montos de las boletas en toda la Comarca Andina del Paralelo 42, golpeando hogares y comercios en el peor momento del año, con temperaturas bajo cero y una temporada turística que ya dejó las arcas vacías.
El presidente de la entidad, Alejandro Rechene, describió el impacto con números concretos: facturas que pasaron de 32 mil a 96 mil pesos, de 17 mil a más de 75 mil, y casos extremos donde el monto trepó de 40 mil a 140 mil pesos en un solo mes. El dirigente subrayó que el salto no se explica por mayor consumo sino exclusivamente por la suba del valor de la tarifa básica por metro cúbico facturado por Camuzzi.
La distribuidora intentó justificar los incrementos por la pérdida de subsidios nacionales y el mayor consumo estacional. Pero ese argumento fue rechazado de plano: el desglose de las boletas deja en evidencia que el componente tarifario es el único responsable del aumento, sin que los vecinos hayan modificado sus hábitos de consumo.
La micro-región que comparten el sudoeste de Río Negro —con El Bolsón como cabecera— y el noroeste de Chubut —con Lago Puelo, El Hoyo, Epuyén y Cholila— depende casi exclusivamente del turismo como motor económico. Tras encadenar temporadas magras con nulo margen de rentabilidad, los complejos de cabañas, hosterías y locales gastronómicos de la comarca se encuentran atrapados en una trampa mortal.
«Si tenés una cabaña o una hostería, tenés que mantener todo templado por si llega un turista. Pero si mantenés todo encendido, lo que te deja el huésped te lo terminás gastando en gas», advirtió Rechene, señalando que el tarifazo castiga directamente a quienes generan empleo genuino en la provincia.
La cadena de reclamos choca contra un muro institucional. Las denuncias rebotan entre la Secretaría de Energía de la Nación, los organismos provinciales de control de Río Negro y Chubut y las propias distribuidoras, sin que ningún nivel del Estado asuma la responsabilidad.
«Todos patean la pelota para afuera y nadie se hace cargo», sentenció el titular de la cámara, denunciando el desamparo estructural de los contribuyentes patagónicos frente a incrementos imposibles de sostener con la rentabilidad comercial actual.
El cuadro se agrava con una crisis de salud pública ya visible en los valles. Miles de familias que no pueden pagar el gas de red retrocedieron a la leña y la salamandra. El humo generado queda atrapado por la inversión térmica invernal característica de la geografía cordillerana, exponiendo a entre 40 y 50 mil habitantes de la comarca a una contaminación del aire que afecta especialmente a adultos mayores y personas con afecciones respiratorias.
El reclamo del sector privado apunta a una política energética federal que incorpore las condiciones climáticas extremas de la Patagonia como variable de peso. Vivir en los valles del Paralelo 42 no es sinónimo de capacidad económica para absorber tarifas que no guardan proporción alguna con los ingresos de los trabajadores y comerciantes de la región.